domingo, 22 de julio de 2018

BARRO SOMOS

"Edificaste una torre para tu huerta florida; 
un lagar para tu vino y, para el vino, una viña.
Y la viña no dio uvas, ni el lagar buena bebida:
sólo racimos amargos y zumos de amarga tinta.
 
Edificaste una torre, Señor, para tu guarida; 
un huerto de dulces frutos, una noria de aguas limpias, 
un blanco silencio de horas y un verde beso de brisas.
Y esta casa que es tu torre, este mi cuerpo de arcilla,
esta sangre que es tu sangre y esta herida que es tu herida 
te dieron frutos amargos, amargas uvas y espinas.
 
¡Rompe, Señor, tu silencio, rompe tu silencio y grita!
Que mi lagar enrojezca cuando tu planta lo pise, 
y que tu mesa se endulce con el vino de tu viña. Amén."

jueves, 8 de febrero de 2018

“Como una mirla en un cerezo”.

En este estado de contento, aprendí que
/el canto de las aves son voces/.

Siendo las 5:30 a.m. de hoy, jueves, al despedir a mi 
esposo, para su trabajo, amenizaba el clarear del día 
el hermoso canto de una mirla, que se columpiaba 
en una de las cuerdas telefónicas que entorpecen 
la vista, si queremos mirar el firmamento. 
Las luces públicas aun alumbraban la calle.
Los dos quedamos silenciosos para con su sinfonía, 
deleitar el alma…Para no interrumpir su trino y, 
menos espantarla.
De pronto, Jairo rompió el sigilo mientras abría 
la reja que protege el ante jardín de casa y pronunció 
Uyuyy. Qué friío”, yo, algo asombrada lo miré, 
pues él jamás se queja de los cambios de clima, 
ni de la temperatura, a mi desconcierto, detuvo sus ojos 
en los míos y explicó:

“Eso es lo que canta la mirla"; repitió el silbido varias 
veces y tradujo su voz. Felices nos miramos…
Le di la bendición y me quedé alelada…
“Como una mirla en un cerezo”. 
El ave calló y alzó su vuelo, 
entonces, entré a casa, poca luz la del día, 
MUCHA en mi corazón…
En nuestro vecindario pululan unos cuantos cerezos que
permiten el preferido alimento de las TANTAS mirlas
que acompañan con su canto el ligero paso de los transeúntes
que van hacia la calle 26, Jairo entre ellos.

lunes, 2 de octubre de 2017

LA SONRISA DE UN NIÑO

Anoche, sin saber cómo, 
llegó a mi tableta… 
La misteriosa sonrisa 
de este bebé…Penetró en mi 
ser de mamá, en la vida misma,
ausente y presente.
Si fuese REAL, le colmaría con millones de caricias.
Lastimosamente el tiempo no regresa.
Cuando nos damos cuenta, si nos damos… 
La existencia del peregrinar, ha pasado como hálito, 
que fugaz, nos ha dejado sumidos en un tácito expresar 
de sentimientos frustrados o en el vacío illenable del 
amor sin horizonte…
Hemos quedado sumidos, quizá, en el irreconocible color 
del Arco Iris, que suspendido en el cielo, solo es divisado 
por el alma que lo sueña.
Está en el dulcísimo aroma de las nacientes flores 
y en el arbusto del “Caballero de la noche”, 
que sin percatarse siquiera, perfuma desde el ocaso, 
hasta la alborada.
Esta linda sonrisa 
de arribo misterioso, 
me ha hecho reír y llorar…
gozar y sufrir… 
Despertar y soñar.
Ha confundido mis desvelos, 
la necesidad de amar. 
Me ha alimentado de sanas 
intenciones y me ha hecho 
hablar y ESCRIBIR…

jueves, 15 de diciembre de 2016

Si a esto se le puede llamar personalidad…

 Interiorizando una experiencia de infancia,
aprendí que no se puede ser tan volátil 
como la mariposa.
                                      
Voluble, como las delicadas 
flores de barbasco. 















                                                           Menos tajante
que la flor de la cortadera.
Recordé que “el camino más corto es el atajo”.
De joven acorté distancia, por las paralelas 
de la autopista.
En la madurez, acepté que los negocios son justos,
en el trueque.
Como madre, supe que sin mirar al cielo, 
es imposible la tarea.
Como esposa, aprendí a ser paciente.
Como católica, respeto la jerarquía.
En toda relación, guardo lealtad.
En la vecindad, acudo con solidaridad.
En la urbe procedo con civismo.
En provincia, experimenté que nada es sano,
sin ecología…
Al desprecio y adversidad, aplico delicadeza.
Ante la traición, perdono y tomo distancia.
De la geometría, me encanta la línea recta.
En el amor, caminé por la línea férrea.
Aun quiero aprender, sé la ruta…cual es el silencio!
Ayúdame! Necesito trascender.